Ficha Técnica:
Dirigida por: James Cameron
Productores: James Cameron, Pamela Easley, Al Giddings, Jon Landau, Sharon Mann.
Guionista: James Cameron
Diseñador de producción: Peter Lamont
Músico: James Horner
Diseñadora de vestuario: Deborah Lynn Scott
Montadores Conrad Buff IV, James Cameron, Richard A. Harris
Reparto: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Billy Zane, Kathy Bates, Frances Fisher, Gloria
Stuart, Victor Garber.
Argumento:
Una anciana superviviente de la tragedia del Titanic narra el apasionado
romance que mantuvo con Jack, un pasajero de 3ª Clase que también viajaba en el buque.
Rose nos cuenta con detalle el impacto con el iceberg y el hundimiento del barco,
prestando especial atención al modo cómo lo vivieron los protagonistas de esta
romántica historia.
Crítica:
Esta nueva recreación cinematográfica del mítico ya viaje del histórico Titanic aspira a ser algo más que una simple reinterpretación de los hechos que tanto han dado que hablar e imaginar a tres generaciones. El Titanic se hundió en el Atlántico Norte en 1912; el cine, con su magia engrandecedora, se ha encargado de mitificar los hechos, de enervar con intenciones dramáticas todo lo sucedido, a partir de los ásperos (aunque también nostálgicos) recuerdos de los supervivientes.
No engañemos a nadie. James Cameron ha dado forma a este su gran Titanic como una plaza de juegos donde hay cabida para una abigarrada serie de emociones, recreándonos con todo lo que se ve, y con lo que no se ve, manteniendo al buque como escenario grandioso, primer motivo de la película.
Podemos dividir las tres horas y media de duración en tres segmentos, cada uno de los cuáles candidato a película independiente:
* Una primera y rica historia de amor perfectamente narrada; verdadera delicia fílmica. Leonardo DiCaprio y Kate Winslet son nuestro pasaje y nuestra invitación a los pasillos y salones del Titanic. En esta primera parte reside el verdadero plato fuerte de la obra, el nudo dramático donde, ambos protagonistas, y en especial el bueno de Leo, ponen todas las ganas y todo su despliegue dramático a disposición de la historia. Es el momento en que las situaciones románticas más efectivas se sincronizan deliciosa y sorprendentemente con los mayores aciertos técnicos dando como resultado un cúmulo de emociones y sentimientos que arrastran al espectador a verse sobrepasado por la felicidad de los personajes. Una intachable, fascinante y casi onírica fotografía, que no pierde calidad en ningún momento pero que alcanza picos de total maestría, es la salsa de la película.
La belleza de lo grande toma en Titanic una interpretación diferente, un sentido de placer visual a las órdenes de la historia, competencia que no desaprovecha.
A partir de una historia basada en el incombustible y eterno tema de la imposibilidad amorosa entre diferentes clases sociales, el guión se combina de forma irreprochablemente predecible con la necesaria segunda parte, marcada por el desastres del iceberg, despliegue de efectos visuales. Todo este desarrollo se ve una y otra vez salpicado de escenas memorables, carentes de humor, donde Leo está como nunca, y siempre bajo una banda sonora culto a la música celta irlandesa; son al que Cameron dirige a Leo y Kate en un ataque de alegría, felicidad y júbilo que pronto se le contagia eficientemente al espectador. Son los mejores momentos de la película, auténticas y veraces aproximaciones a la idea máxima de felicidad por amor.
Cameron reduce a sus personajes centrales a una casi utópica pareja, a un par de niños que aunque manejando seriedades, dominan la realidad como si fuera un gran juego, el juego que tanto le gusta a Cameron.
* La segunda parte se encarga de que la Historia se cumpla, de que los detalles de una destrucción bien sabida sean los párrafos del FIN del Titanic, al tiempo que no se dejan de lado ni la historia que en el fondo nos ocupa, ni el proceso de beatificación del buque.
El hundimiento del Titanic es, a fin de cuentas, toda una película de desastres típica. Hasta aquí se han narrado dos horas de historia; nuestra segunda parte es la puesta en escena final de una subhistoria de la que conocemos, por cultura general, hasta el final. Buenos efectos visuales... pero poco trasfondo, al más puro estilo desastre americano.
* Quiero añadir una tercera parte, que aunque cuenta con su materialización más explícita durante los últimos minutos de la proyección, se va generando a lo largo de toda la película. Se trata del tema general de la elevación de un buque a la categoría de plano conceptual donde cabe todo tipo de emociones. La palabra "Titanic" es, al tiempo, una contradicción semántica que reúne asombrosamente el gran acto laudatorio, el gusto por lo grande, el símbolo del esfuerzo y triunfo humano sobre la naturaleza atendiendo a las dimensiones del barco; pero también se encuentra... bajo un estudio diacrónico pues, el desastre de todo lo anterior, la fecha de caducidad de cuantas ilusiones hubiéramos creado. Titanic, la película, a través del filtro de la nostalgia de una superviviente, viaja por esta contradicción en dos tiempos desarrollando estas dos grandes subpelículas, cuyo sentido es completo en sí mismo pero que se requieren la una de la otra desde el punto de vista histórico.
Es inútil negar que "Titanic" evoca grandes recuerdos... una época marcada por la búsqueda del tamaño. Son los años de la construcción del mpire State, los grandes rascacielos de Estados Unidos; la bonanza económica estaba cerca y el negocio de los transatlánticos brillaba entonces. Titanic es en símbolo de su tiempo y una etiqueta de otra concepción vital. Cameron ha querido rendir tributo, no a la época, pero sí a esa concepción... y explicar a los recién llegados, con qué fuerza podemos recordar la tragedia del Titanic. Titanic es, por encima de todo, una reconstrucción emocionante, muy emocionante, de los hechos.
Esta última parte, que se representa en la película por unos minutos de final... donde hasta vemos un final reconstruído para calmar nuestra rabia y soltar nuestras lágrimas, resume todas las emociones en una sola de carácter inefable, y puede estar ahí la verdadera calidad del film de Cameron.