BIENVENIDOS a este viaje por la más que legendaria historia del Titanic, un gigantesco símbolo de una época. Nos proponemos aproximarnos a la magnificencia del segundo de los tres grandes barcos que la compañía White Star Line decidió construir en 1907. Desde la fundación de la compañía en 1869, el mercado de los viajes transatlánticos había despegado como pocos, los avances tecnológicos se sucedían a gran velocidad y la buena coyuntura económica permitieron a J. Bruce Ismay y a Lord James Pirrie, responsables de la línea de construcción de la empresa, cumplir su sueño de construir una línea de tres grandes trasatlánticos... los tres lugares más lujosos localizados en cualquier océano del mundo. De los tres buques, los dos primeros, cuya construcción se aprobó al mismo tiempo, fueron bautizados como Olympic y Titanic, dos términos que hablan por sí solos de las inmensas dimensiones de estos dos grandes proyectos.

El diseño de los dos barcos llevó dos años de trabajo. Por fin, en diciembre de 1908 se comenzó a construir el primero de los dos: Olympic, seguido de Titanic en marzo de 1909. Los astilleros de la compañía Harland & Wolff, encargada de la construcción de todos los buques de White Star Line (WSL) desde su fundación, hubieron de ser remodelados para dar cabida a las inmensas dimensiones de Olympic y Titanic. Las remodelaciones que hubieron de realizarse en los muelles de Nueva York para que los buques pudieran atracar, incentivaron a la prensa a lanzar los proyectos de WSL a la categoría de leyenda, incluso antes de ser construídos. La compañía informó a la prensa de las medidas de seguridad que se iban a incorporar en sus barcos, información que animó a los medios a etiquetar a Titanic de "insumergible" (unsinkable). La noticia de la construcción de estos inmensos retos a la naturaleza fue todo un espectáculo en 1911.

Una vez construído Olympic, todos los esfuerzos se concentraron en la tarea de su acondicionamiento, labor que convertiría un inmenso y tosco buque en un cómodo y aristócrata barco para la nobleza, incorporando todos los avances tecnológicos de la época combinados con el buen gusto de su mobiliario.

Cuando ya faltaba poco para estar totalmente construído, Olympic sufrió un accidente que obligó a la Harland & Wolff a retrasar su entrega...
y así también se retrasó la fecha de entrega de Titanic, del 20 de marzo al 10 de abril de 1912.

Con sus 883 pies de longitud y sus 46.328 toneladas de peso final, Titanic era el mayor objeto con movimiento jamás construído; y además, era uno de
los lugares más lujosos del mundo. Ascensores eléctricos, luces eléctricas en todos los camarotes, calefacción, piscina, dos restaurantes, dos librerías de primera
y segunda clase, gimnasio, baño turco, pistas de squash, y un sin fin de detalles más, convertían a Titanic en un buen rival de cualquier hotel continental de primera categoría. Sin embargo, algunas otras facilidades como los botes salvavidas, no fueron tan generosamente incluídos. Titanic admitía un total de 3.500 viajeros (pasajeros y tripulación), pero tan sólo 1.178 de ellos encontrarían un bote en caso de tragedia. Sorprendentemente, la regulación vigente no exigía mayor número de botes.

La mañana del miércoles 10 de abril de 1912, Titanic partió de Southampton rumbo a Cheerbourg (Francia) y a Queenstown (Irlanda), donde recogió
pasajeros adicionales. El 11 de abril, el Titanic viró hacia alta mar por primera y última vez, en busca de las costas americanas.

El templado invierno de 1912 había visto cómo una cantidad sin precedentes de icebergs se rompían y quedaban a la deriva. Se desplazaban
desde las regiones árticas hacia zonas de tráfico marítimo.

Titanic recibió a través de la radio, hasta cinco avisos de iceberg, que fueron tristemente desdeñados por el capitán. Aún un sexto recibido la noche del 14 de abril fue olvidado... ese desdén fue el comienzo del fin de Titanic. La increíble calma del mar, dato que recuerdan todos los supervivientes de la tragedia, impidió detectar a tiempo un gran iceberg contra el que el buque impactó a las 11:40 de la noche del mismo día.

El hundimiento del Titanic se llevó la vida de 1.502 personas. Tan sólo 705, todos pasajeros de primera clase, se salvaron en los botes. Las víctimas murieron
ahogadas o por congelación, a causa de los dos grados centígrados del agua en el que hubieron de verse durante horas.

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